Llega el invierno: de la playa a la montaña

Ya va dejando de nuevo el veranano paso al otoño y pronto se acerca el invierno. El espíritu y la dirección de los viajes cambia, del mar nos vamos encaminando más hacia los pueblos y la montaña, donde es posible hacer senderismo, deportes y, por las noches, refugiarse al calor de una fogata.

Especialmente en otoño e invierno los precios de los vuelos son muy atractivos para vacaciones breves. Por desgracia no pasa lo mismo con los trenes, que excepto en algunos países del este europeo, los precios son abusivos para el viajero medio. ¡Con lo románticos que eran los trenes antiguos, con su tintineo que nos invitaba a leer y dormir!

Parque Natural Granada

Esquiar en Sierra Nevada:

Sin ir muy lejos, en Granada encontramos una posibilidad para practicar deportes de invierno. Hoy en día el esquí no es un deporte solamente para gente con mucho dinero. Se puede alquilar el equipo y pernoctar en Granada capital, con hostales a precios más que aceptables.

Alguna cosa más que no hay que olvidar: crema para la cara, porque el sol reflejado en la nieve la quema, gafas de esqui  y un botellita de algo para después de la jornada deportiva. ;)

Lo positivo de estar cerca a una ciudad como Granada, es que por la noche se puede bajar a la ciudad en escasos minutos para disfrutar tanto de la belleza monumental e histórica de la misma, como de la fiesta universitaria, uno de los ambientes juveniles más animados en España.

Pero no sólo de esquí u otros deportes invernales vive el hombre. En turismo de interior hay muchas posibilidades. Ya he escrito de algunas ciudades  europeas que merece la pena visitar, si os pica el gusanillo de salir al ámbito internacional.

La provincia de Granada por su parte ofrece muchas posibilidades de turismo rural. A la falda de Sierra Nevada encontramos los bellísimos pueblos blancos de la Alpujarra, como Pampanera, Bubión o Trévelez, que además de sus ricos jamones y mieles, nos hacen volver varias década atrás en el tiempo con sus viejas y preciosas calles de empedrados.

Un poco de frío, sí, pero no una excusa para quedarse en casa los fines de semana. :)

Foto: Sierra Nevada © flickr / Macnolete

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Lago de Sanabria: la profundidad

El lago de Sanabria es un lugar donde se mezclan los sentimientos de nostalgia y cercanía a la naturaleza, además de ofrecernos una tranquilidad sin igual.

Hace algunos años que estuve por allí. Estaba de visita en la casa rural de un amigo de un pueblo de Zamora. Me llevó a visitar León, y de repente me propuso coger las ropas de baño e irnos hacia el lago de Sanabria para darnos un agua y pasear por el entorno natural.

Ribadelago, embalse Vega de Tera © flickr / estrelas e limóns
Lago de Sanabria © flickr / estrelas e limóns

¿Por qué no? - Repondí. Después de un rato estábamos en lago de Sanabria, un lago gigante que nada tiene que envidiar al mar del que tanto presumimos en el sur de la península.

No me había percatado hasta que me lo dijo Juan, de que el lago de Sanabria era ese remanso de paz y espiritualidad que servía de contexto a las meditaciones espirituales del cura en la obra San Manuel Bueno, mártir, de Miguel de Unamuno.

De repente, paseando por allí comprendí mucho más sobre esa obra, que más que leer, devoré en la época de la educación secundaria, y fue unasde las que me impulsaon hacia el mundo de las meditaciones existenciales.

Ribadelago, Pueblo-cementerio en el lago de Sanabria

Algo sobre lo que nunca había leido, pero que merece una atención especial, es la historia referente a la catástrofe del Embalse de Vega de Tera en 1959.

La leyendas sobre el origen del lago de Sanabria se refieren también a inundiaciones. Pero la historia real es bien otra:  una inundación sin precedentes tuvo lugar al romperse la presa de Vega de Tera, muriendo 144 de los 449 habitantes de Ribadelago. De hecho, la presencia lago de Sanabria en la cercanía posibilitó que éste absorviera gran cantidad del agua de la avalancha, salvando a otros pueblos de la comarca de un destino similar al de Ribadelago.

La parte del pueblo antiguo tenía el aspecto de un pueblo cementerio en el momento de mi visita, produciendo una sensación muy especial: casas viejas destruidas por la catátrofe y tumbas memoriales en los alrededores de las mismas. Otra página negra en la historia de las obras faraónicas del franquismo.

Bueno, volvemos al lado positivo de mi historia… El lago de Sanabria se me descubrió como un lugar lleno de un encanto difícil de describir: una suma de naturaleza, de historia real catastrófica e historia filsófica ficticia. Todo ello se suma en un cocktail, que hace que el nombre del lago de Sanabria se haya quedado grabado en alguna parte de mi memoria como un lugar que es candidato ideal para una peregrinación en el futuro…

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Playas de Andalucia

Las playas y el mar en Andalucía no solamente están en la Costa del Sol

Las playas andaluzas se hicieron largamente famosas alrededor del mundo en las últimas décadas. Desde la época del último franquismo, aquello que se llamó “el destape”, con las turistas europeasen bikini y haciendo en algún caso top-less, se hicieron míticas, antes de que Ibiza tomara el relevo de la idea de la playa como fiesta permanente.

Bolonia en Cádiz © flickr / Salva Mendez

playas de Cádiz © flickr / Salva Mendez

Pero esta fama playas de Andalucia que se concentró principalmente en la Costa del Sol, la zona de playa de Málaga capital y sus pueblos, olvidando por suerte o desgracia la cantidad de preciosas y diferentes playas que ofrece la costa andaluza. Por suerte, porque no han corrido la misma degradación ambiental que ha traído a Málaga el turismo masivo y la especulación inmobiliaria de construcción a pie de playa.

Las playas de Almería

Por desgracia, porque mucha gente no conoce las maravillas que hay en sitios menos famosos pero no por ello menos interesantes entre las playas de Andalucia. Empezando por Almería, si tierra adentro nos encontramos el desierto y los horribles campos de plástico que con los invernaderos, hacia la zona de la costa nos encontramos con el Cabo de Gata, parque natural que alberga una serie de calas maravillosas, en las que nos podemos perder y disfrutar solos o en buena compañía de una mar perfecto, rodeados de montañas rocosas. Cabe destacar las calas de Son José y San Pedro.  Lugares que invitan a visitar pequeños pueblos pesqueros como Las Negras. Eso sí, se requiere se respetuosos con el medio ambiente y no dejar basura tirada.

Las playas de Cádiz

La mítica Cádiz, donde se dice que el viento es eximente en jucio por la locura que puede llegar a producir… con sus playas de arena blanca que nada tienen que envidiar al Caribe. ¿Quién no ha estado en Zahara de los Atunes? ¿Y en Caños de Meca? Lugares de visita y disfrute obligado. Visitar las playas de Andalucía a principios o finales del verano, cuando hay menos turistas, es muy recomendable.

Y Seguimos por Huelva, con sus arenas blancas, al igual que su hermana gaditana… y si nos quedan fuerzas, por de “perdíos” al río y hacia el Algarve portugués, antes de que los ingleses se lo acaben todo! :)

Con sus chiringuitos y sus tumbonas, pero también con su vegetación salvaje y sus dunas semidesériticas, las playas andaluzas, tan famosas pero tan desconocidas para muchos…

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Nuestro viaje a Berlin

En el tedio del verano, y entre web y web de viajes baratos, decidimos espacaparnos a Berlin ese verano. No había un motivo especial, podría haber sido París, Londres, Roma.

No queríamos ni playa ni montaña en esa ocasión. Y por eso sí había un motivo para Berlin, era la más barata. Y también muy famosa por la fiesta nocturna. Así que nos pusimos también a buscar el alojamiento más barato: los amigos de los amigos. Al final recordé a uno de esos amigos erasmus que estudiaba en Berlin. Conicidos a los  que los llamamos “amigos” porque salimos varias veces juntos de fiesta y los tenemos conectados al Facebook. Vamos, los amigos de toda la vida ;)

Puerta de Brandenburgo © flickr / marfis75

Berlin © flickr / marfis75

Pero la idea resultó bien. Tuvimos alojamiento de gratis, y además un guía que nos enseñó los rincones más secretos de Berlin, mejor que cualquier viaje organizado hubiera sido.

Y ya que estábamos en Berlin, había que comer las famosas salchichas del lugar, y fue en un lugar a espaldas de la Puerta de Branderburgo, donde nos pusimos hasta la coronilla de salchichas y cervezas de las diferentes regiones del país

También estuvimos por los alrededores de Berlin, visitando ciudades como Postdam, y pueblos. Estándo en Oranienburg nos enteramos de que allí había un campo de concentración que se podía visitar, Sachsenhausen. Y resulta que allí, cerca de Berlin, la capital de la II Guerra Mundial, había habido también españoles encerrados. Y sorpresa la mía, cuando nos enteramos que el presidente de la II República Francisco Largo Caballero había pasado por allí también.

Pasamos 6 días en Berlin, y fue una experiencia muy buena. Otro día os sigo contando. Hay muchas cosas que ver allí. Aunque especialmente arte contenporáneo y alternativo, y cosas relacionadas con la historia reciente del país, que es muy emocionante cuando uno está de cerca.

Un aviso: en Berlin no hay puertas de control en el metro. Pero sí muchos controladores que van de incógnito dentro de los trenes. Y las multas por no comprar el billete son gordas! :)

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Tapas en la ciudad de los estudiantes

Las tapas de Granada, como la sidra El Gaitero, son famosas en el mundo entero. El por qué no está muy claro, pues tapas hay también en otras ciudades. Debe ser porque a la tapas se añade el buen ambiente y la fiesta interminable de la famosa ciudad estudiantil.

La historia popular de la tapa, se encuentra dividida en diferentes opiniones: unos dicen que las tapas surgen con un rey que las impuso como forma de evitar la borrachera masiva de los soldados en los bares. Otros que dicen que fue ese mismo rey en Cádiz que pidió que le pusieran algo encima de la copa para que no le entrara arena en ella, y el tabernero le puso un plato con comida, y de ahí nacería la idea de la tapa.

Pescaito frito gratis © flickr / birasuegi

Tapas Granada © flickr / birasuegi

Hay tapas para todos los gustos y bolsillos, porque son gratis! Tapas para estudiantes hambrientos, grandes y con calidades diferentes. Son las frecuentes en los bares de los barrios con alta proporción de estudiantes, como los Pajaritos, la Chana, el Zaidín, o Calle Elvira o Camino de Ronda.

También tapas para buenos paladares, más pequeñas pero a modo de degustación de la cocina tradicional, en los bares del centro, por la zona del ayuntamiento y la catedral, y el barrio del Realejo.

Tapas en forma de bocata con lomo, de tortilla, de carne en salsa, de deliciosos crepes vegetarianos, de arroces, de pastas variadas, de frituras.

Siempre que me dejo caer por Granada me doy un paseo guiado por la tapas más que los monumentos. Y es que la carne es débil… Después de la ciudad, siempre se puede dar un paseo por el barrio árabe, el Albaycin, o coger el coche y buscar los pueblos de las montañas en la Alpujarra. Y ahí, aunque esta vez sí pagando, podemos degustar las tapas del cielo: el jamón puro de montaña. Famosos son los de Trávelez, y no por causalidad. Y después, para hacer la digestión, a la playa.

Pero de eso ya os contaré otro día, que con este tema se me está haciendo la boca agua y me voy corriendo a la cocina a prepararme un par de tapas! :)

Y es que Granada lo tiene todo, no se pueden quejar estos granadinos!

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Parque Natural de la Sierra de Grazalema: Los pinsapos

Todavía recuerdo el viaje del instituto a ese lugar entre Cádiz y Málaga, con muchos pueblos pequeños con casas pintadas de blanco. Vamos la imagen de la Andalucía tradicional que tienen los muchos turistas que vienen sin conocer la realidad actual de esa tierra.

Allí, el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, fue donde pudimos ver algunos de los árboles más antiguos de Europa según nuestro profe de gimnasia, los pinsapos. Y según decía él también,  había que irse muy lejos de España para encontrar los parientes de esta rara especie. Más allá en los límites de Europa, en el Caúcaso.

Parque Natural Sierra Grazalema © flickr / maesejose

Pinsapos Grazalema © flickr / maesejose

Además de los gigantes pinsapos, el encanto del parque natural de Grazalema, es que en él se podían ver esos pueblos blancos en los que la gente conoce todavía el nombre de los vecinos. Y donde salir con un rebaño de animales y con una gorra sigue siendo parte de la vida normal, y un pastor no es considerado un elemento folclórico del pasado. » Continue reading “Parque Natural de la Sierra de Grazalema: Los pinsapos”

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Lira, el chapapote y la cucharilla del café

Corrían aquellos tiempos en que la política del país se hallaba un poco enquistada, por decir de alguna manera. Y ocurrió el desastre que colmó la gota del absurdo, o al menos llenó el vaso casi hasta rebosar.

Lo peor vendría después. Se hundió el Prestige y todo se llenó de una mancha negra, a la que las gentes del lugar llamaron chapapote. El gobierno decía que no pasaba nada, que todo iba a tener una solución rápida y que nadie debía preocuparse demasiado. De otra manera muy diferente pensaban los ciudadanos de las zonas costeras afectadas, como ese pequeño pueblo con tanto encanto llamado Lira, cuya vida empieza y acaba en el mar.

Prestige chapapote © flickr / Paulo Brandão

Galicia © flickr / Paulo Brandão

A pesar del aviso de las autoridades para que no fueran más voluntarios a retirar el chapapote porque se suponía que ya se encargaban de ello miles de profesionales, unos pocos nos propusimos hacer oídos sordos y presentarnos allí con un autobús lleno de universitarios porque sabíamos que seguían haciendo falta muchas manos más. Y así era la realidad.

Solamente con llegar a las playas de Lira y echar un vistazo, rápido se entendía. El Prestige había soltado chapapote como para llenar muchas veces el depósito de miles de coches . ¿Y qué nos encontramos los voluntarios? Que no había organizada ningún tipo de sistema logístico digna de ser así llamada. Era tan triste ver a varias decenas de estudiantes sacando chapapote con cucharillas del café, arriesgando su salud, sin que se les aportara el material necesario…

Pero junto al recuerdo de esa tristeza, jamás se me borrará tampoco de la memoria la hospitalidad de los habitantes de Lira, que tras las largas jornadas de trabajo en la playa, siempre tenían una mirada de agradecimiento y una actitud siempre amigable en el bar y en la organización del alojamiento.

Y esa iglesia al fondo, encaminándose hacia el agua, con esa forma de enterramiento tan distinta a las tierras del sur, también confería un espíritu muy especial al pueblo.

Aquella playa, mezcla de nostalgia y pureza, ahora debe ser tan otra, plena de belleza y vida. Qué pena que sitios tan especiales como estos tengan que hacerse famosos por catástrofes como aquella del petrolero Prestige, que aún duerme en las profundidades del algún lugar del mar…

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