Playas de Andalucia

Las playas y el mar en Andalucía no solamente están en la Costa del Sol

Las playas andaluzas se hicieron largamente famosas alrededor del mundo en las últimas décadas. Desde la época del último franquismo, aquello que se llamó “el destape”, con las turistas europeasen bikini y haciendo en algún caso top-less, se hicieron míticas, antes de que Ibiza tomara el relevo de la idea de la playa como fiesta permanente.

Bolonia en Cádiz © flickr / Salva Mendez

Pero esta fama playas de Andalucia que se concentró principalmente en la Costa del Sol, la zona de playa de Málaga capital y sus pueblos, olvidando por suerte o desgracia la cantidad de preciosas y diferentes playas que ofrece la costa andaluza. Por suerte, porque no han corrido la misma degradación ambiental que ha traído a Málaga el turismo masivo y la especulación inmobiliaria de construcción a pie de playa.

Las playas de Almería

Por desgracia, porque mucha gente no conoce las maravillas que hay en sitios menos famosos pero no por ello menos interesantes entre las playas de Andalucia. Empezando por Almería, si tierra adentro nos encontramos el desierto y los horribles campos de plástico que con los invernaderos, hacia la zona de la costa nos encontramos con el Cabo de Gata, parque natural que alberga una serie de calas maravillosas, en las que nos podemos perder y disfrutar solos o en buena compañía de una mar perfecto, rodeados de montañas rocosas. Cabe destacar las calas de Son José y San Pedro.  Lugares que invitan a visitar pequeños pueblos pesqueros como Las Negras. Eso sí, se requiere se respetuosos con el medio ambiente y no dejar basura tirada.

Las playas de Cádiz

La mítica Cádiz, donde se dice que el viento es eximente en jucio por la locura que puede llegar a producir… con sus playas de arena blanca que nada tienen que envidiar al Caribe. ¿Quién no ha estado en Zahara de los Atunes? ¿Y en Caños de Meca? Lugares de visita y disfrute obligado. Visitar las playas de Andalucía a principios o finales del verano, cuando hay menos turistas, es muy recomendable.

Y Seguimos por Huelva, con sus arenas blancas, al igual que su hermana gaditana… y si nos quedan fuerzas, por de “perdíos” al río y hacia el Algarve portugués, antes de que los ingleses se lo acaben todo! :)

Con sus chiringuitos y sus tumbonas, pero también con su vegetación salvaje y sus dunas semidesériticas, las playas andaluzas, tan famosas pero tan desconocidas para muchos…

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Lira, el chapapote y la cucharilla del café

Corrían aquellos tiempos en que la política del país se hallaba un poco enquistada, por decir de alguna manera. Y ocurrió el desastre que colmó la gota del absurdo, o al menos llenó el vaso casi hasta rebosar.

Lo peor vendría después. Se hundió el Prestige y todo se llenó de una mancha negra, a la que las gentes del lugar llamaron chapapote. El gobierno decía que no pasaba nada, que todo iba a tener una solución rápida y que nadie debía preocuparse demasiado. De otra manera muy diferente pensaban los ciudadanos de las zonas costeras afectadas, como ese pequeño pueblo con tanto encanto llamado Lira, cuya vida empieza y acaba en el mar.

Prestige chapapote © flickr / Paulo Brandão

A pesar del aviso de las autoridades para que no fueran más voluntarios a retirar el chapapote porque se suponía que ya se encargaban de ello miles de profesionales, unos pocos nos propusimos hacer oídos sordos y presentarnos allí con un autobús lleno de universitarios porque sabíamos que seguían haciendo falta muchas manos más. Y así era la realidad.

Solamente con llegar a las playas de Lira y echar un vistazo, rápido se entendía. El Prestige había soltado chapapote como para llenar muchas veces el depósito de miles de coches . ¿Y qué nos encontramos los voluntarios? Que no había organizada ningún tipo de sistema logístico digna de ser así llamada. Era tan triste ver a varias decenas de estudiantes sacando chapapote con cucharillas del café, arriesgando su salud, sin que se les aportara el material necesario…

Pero junto al recuerdo de esa tristeza, jamás se me borrará tampoco de la memoria la hospitalidad de los habitantes de Lira, que tras las largas jornadas de trabajo en la playa, siempre tenían una mirada de agradecimiento y una actitud siempre amigable en el bar y en la organización del alojamiento.

Y esa iglesia al fondo, encaminándose hacia el agua, con esa forma de enterramiento tan distinta a las tierras del sur, también confería un espíritu muy especial al pueblo.

Aquella playa, mezcla de nostalgia y pureza, ahora debe ser tan otra, plena de belleza y vida. Qué pena que sitios tan especiales como estos tengan que hacerse famosos por catástrofes como aquella del petrolero Prestige, que aún duerme en las profundidades del algún lugar del mar…

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En la cala al pie del castillo, bajo la luna… en Tosa de Mar

“En la cala al pie del castillo, bajo la luna… te amé por primera vez” Podría bien ser la estrofa de una canción o parte de un poema… Pero se trata de una historia real, y ocurrió en Tosa de Mar.

A veces parece mentira que los sitios más famosos, sean en la práctica los más edificados y masificados. Es lo que ocurre con Lloret de Mar, hacia el norte de la costa catalana, la Costa Brava. Y que pequeñas joyas, como Tosa de Mar pasen más desapercibidas. Ahí entre las montañas, también con un turismo significativo pero no tan masivo se encuentra este pueblo tan agradable como tranquilo.

Castillo y la cala © flickr / VRoig

Nunca olvidaré mi verano allí con mis padres. No esperaba más que otro par de semanas de ver a algún que otro amigo de la temprana niñez e intentar buscar algún entretenimiento para no echar de menos la vidilla adolescente de Madrid. Pero ocurrió algo imprevisto. Y no podía ser otro sitio que ese pueblo, con esa pequeña bahía que parece esconder miles de secretos bajo sus aguas flanqueadas por las rocas y su coqueta playa.

Allí estaba ella, Inga, con sus padres. Aburrida, jugueteando con la arena, pero demasiado mayor como para ponerse a construir ya castillitos de arena junto al mar.  No me faltaba ya picaresca por aquel entonces, y no tardé en dejarme caer cerca de ella cuando se acercó a un bar de la zona. Y todo lo que vino después fue tan perfecto, que no quiero acordarme para no sentirme triste por no poder repetirlo. » Continue reading “En la cala al pie del castillo, bajo la luna… en Tosa de Mar”

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