Buenos viajes en vuelos económicos.

Todos sabemos que existen periodos a lo largo del año en que encontrar vuelos baratos no es tan difícil, por ejemplo después de navidades pero antes de Semana Santa, el mes de noviembre… y no es necesario solamente recurrir a compañías de bajo coste.

Numerosas compañías aprovechan para realizar grandes descuentos, en esas fechas tan poco habituales para las vacaciones de la mayoría, y así lograr embarcar al mayor número de personas en vuelos que, de otra forma, se convierten en destinos poco rentables. Los más afortunados libres de cargas familiares o con jornadas de trabajo menos estrictas, pueden darse el lujo de viajar cuando otros no pueden, sin agobios, a precios realmente asequibles, sin aglomeraciones y en muchos casos disfrutando de una meteorología no siempre tan adversa.

Otra forma de conseguir vuelos baratos es comprando el billete en los días más próximos a la fecha de salida. Puede resultar algo arriesgado pero los descuentos rondan entre 40 y el 70% del precio inicial. ¿Quién no desea realizar ese viaje siempre pospuestos porqué el coste de los billetes de avión se llevaba más de la mitad del presupuesto?

Pues aquí está su oportunidad. En la actualidad, para facilitarnos el trabajo de búsqueda, disponemos además de las páginas web de las compañías, de numerosas páginas que se dedican en exclusiva a buscar los vuelos más baratos del mercado, poniendo a nuestro alcance un sinfín de destinos, horarios, compañías y precios que seguro, alguno de ellos, se adecuará a nuestras necesidades.

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Viajar a Danzig, joya del Báltico

Danzig, un viaje de verano que puede ser un descubrimiento de una ciudad muy interesante.

Si alguna vez te interesó la historia de Polonia, tienes que visitar Danzig (Gdansk en polaco). Si no te interesa la historia, pues también, porque es una ciudad bellísima.

Nada que ver con las playas del Mediterráneo. Otro ritmo de vida, otro ritmo en la forma incluso de moverse de sus gentes. También agua del mar es diferente.

Las aguas del Báltico son menos saladas y densas que las de las playas de Andalucía. Por eso hay que hacer más esfuerzo al nadar, porque el cuerp no flota tan fácilmente. Algo bueno para los deportistas, malos para lo muchos que tenemos barriga cervecera :)

Danzig, una ciudad con mucha historia

Uno de los edificios interesantes de la ciudad son los antiguos almacenes agrícolas, que se pueden encontra al sur del río que cruza la ciudad de Danzig. Antiguos gigantes almacenes abandonados, algunos en estado de ruínas y otros reconvertidos en empresas actualmente.

También la gran antigua grúa de carga de los barcos, que sufrió los daños del fuego varias veces y tuvo que ser reconstruida.

Gdansk historia y playas en el Báltico

En Danzig podemos encontrar también un importante edificio para la historia de la II Guerra Mundial. Se trata del la oficina de correos, que fue el primer edificio tomado por las tropas alemanas en su invasión de Polonia. Los trabajadores de la oficina ofrecieron una férrea resistencia que los convirtió en héroes nacionales.

Los astilleros de Danzig

Seguimos con algo más de esta ciudad que mezcla antiguo y nuevo, historia de reyes con vida de obreros.

Los astilleros de Danzig es lugar donde empezaron los conflictos obreros que organizó el sindicato Solidarnosc. Aquí es donde se formó y saltó a la fama en toda Europa el sindicalista y posterior luchador contra el régimen soviético Lech Wałęsa.

Actualmente, los astilleros de Danzig se encuentran en un nivel bajo de uso, con mucha maquinaria abandonada, que le aporta una imagen de fantasma de lo que antaño fue el corazón económico y social de la región.

Otros lugares cerca de Danzig

Junto a Danzig, existe una pequeña ciudad llamada Sopot, una especie de Marbella a lo polaco, zona de moda turística, donde los nuevos ricos gustan de instalarse en verano.

Más grande, más poblada y más industrial que Sopot es la otra de las 3 ciudades que forman la bahía de Danzig: se trata de la ciudad de Gdynia.

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Playas de Andalucia

Las playas y el mar en Andalucía no solamente están en la Costa del Sol

Las playas andaluzas se hicieron largamente famosas alrededor del mundo en las últimas décadas. Desde la época del último franquismo, aquello que se llamó “el destape”, con las turistas europeasen bikini y haciendo en algún caso top-less, se hicieron míticas, antes de que Ibiza tomara el relevo de la idea de la playa como fiesta permanente.

Bolonia en Cádiz © flickr / Salva Mendez

playas de Cádiz © flickr / Salva Mendez

Pero esta fama playas de Andalucia que se concentró principalmente en la Costa del Sol, la zona de playa de Málaga capital y sus pueblos, olvidando por suerte o desgracia la cantidad de preciosas y diferentes playas que ofrece la costa andaluza. Por suerte, porque no han corrido la misma degradación ambiental que ha traído a Málaga el turismo masivo y la especulación inmobiliaria de construcción a pie de playa.

Las playas de Almería

Por desgracia, porque mucha gente no conoce las maravillas que hay en sitios menos famosos pero no por ello menos interesantes entre las playas de Andalucia. Empezando por Almería, si tierra adentro nos encontramos el desierto y los horribles campos de plástico que con los invernaderos, hacia la zona de la costa nos encontramos con el Cabo de Gata, parque natural que alberga una serie de calas maravillosas, en las que nos podemos perder y disfrutar solos o en buena compañía de una mar perfecto, rodeados de montañas rocosas. Cabe destacar las calas de Son José y San Pedro.  Lugares que invitan a visitar pequeños pueblos pesqueros como Las Negras. Eso sí, se requiere se respetuosos con el medio ambiente y no dejar basura tirada.

Las playas de Cádiz

La mítica Cádiz, donde se dice que el viento es eximente en jucio por la locura que puede llegar a producir… con sus playas de arena blanca que nada tienen que envidiar al Caribe. ¿Quién no ha estado en Zahara de los Atunes? ¿Y en Caños de Meca? Lugares de visita y disfrute obligado. Visitar las playas de Andalucía a principios o finales del verano, cuando hay menos turistas, es muy recomendable.

Y Seguimos por Huelva, con sus arenas blancas, al igual que su hermana gaditana… y si nos quedan fuerzas, por de “perdíos” al río y hacia el Algarve portugués, antes de que los ingleses se lo acaben todo! :)

Con sus chiringuitos y sus tumbonas, pero también con su vegetación salvaje y sus dunas semidesériticas, las playas andaluzas, tan famosas pero tan desconocidas para muchos…

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Lira, el chapapote y la cucharilla del café

Corrían aquellos tiempos en que la política del país se hallaba un poco enquistada, por decir de alguna manera. Y ocurrió el desastre que colmó la gota del absurdo, o al menos llenó el vaso casi hasta rebosar.

Lo peor vendría después. Se hundió el Prestige y todo se llenó de una mancha negra, a la que las gentes del lugar llamaron chapapote. El gobierno decía que no pasaba nada, que todo iba a tener una solución rápida y que nadie debía preocuparse demasiado. De otra manera muy diferente pensaban los ciudadanos de las zonas costeras afectadas, como ese pequeño pueblo con tanto encanto llamado Lira, cuya vida empieza y acaba en el mar.

Prestige chapapote © flickr / Paulo Brandão

Galicia © flickr / Paulo Brandão

A pesar del aviso de las autoridades para que no fueran más voluntarios a retirar el chapapote porque se suponía que ya se encargaban de ello miles de profesionales, unos pocos nos propusimos hacer oídos sordos y presentarnos allí con un autobús lleno de universitarios porque sabíamos que seguían haciendo falta muchas manos más. Y así era la realidad.

Solamente con llegar a las playas de Lira y echar un vistazo, rápido se entendía. El Prestige había soltado chapapote como para llenar muchas veces el depósito de miles de coches . ¿Y qué nos encontramos los voluntarios? Que no había organizada ningún tipo de sistema logístico digna de ser así llamada. Era tan triste ver a varias decenas de estudiantes sacando chapapote con cucharillas del café, arriesgando su salud, sin que se les aportara el material necesario…

Pero junto al recuerdo de esa tristeza, jamás se me borrará tampoco de la memoria la hospitalidad de los habitantes de Lira, que tras las largas jornadas de trabajo en la playa, siempre tenían una mirada de agradecimiento y una actitud siempre amigable en el bar y en la organización del alojamiento.

Y esa iglesia al fondo, encaminándose hacia el agua, con esa forma de enterramiento tan distinta a las tierras del sur, también confería un espíritu muy especial al pueblo.

Aquella playa, mezcla de nostalgia y pureza, ahora debe ser tan otra, plena de belleza y vida. Qué pena que sitios tan especiales como estos tengan que hacerse famosos por catástrofes como aquella del petrolero Prestige, que aún duerme en las profundidades del algún lugar del mar…

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En la cala al pie del castillo, bajo la luna… en Tosa de Mar

“En la cala al pie del castillo, bajo la luna… te amé por primera vez” Podría bien ser la estrofa de una canción o parte de un poema… Pero se trata de una historia real, y ocurrió en Tosa de Mar.

A veces parece mentira que los sitios más famosos, sean en la práctica los más edificados y masificados. Es lo que ocurre con Lloret de Mar, hacia el norte de la costa catalana, la Costa Brava. Y que pequeñas joyas, como Tosa de Mar pasen más desapercibidas. Ahí entre las montañas, también con un turismo significativo pero no tan masivo se encuentra este pueblo tan agradable como tranquilo.

Castillo y la cala © flickr / VRoig

Tossa de Mar © flickr / VRoig

Nunca olvidaré mi verano allí con mis padres. No esperaba más que otro par de semanas de ver a algún que otro amigo de la temprana niñez e intentar buscar algún entretenimiento para no echar de menos la vidilla adolescente de Madrid. Pero ocurrió algo imprevisto. Y no podía ser otro sitio que ese pueblo, con esa pequeña bahía que parece esconder miles de secretos bajo sus aguas flanqueadas por las rocas y su coqueta playa.

Allí estaba ella, Inga, con sus padres. Aburrida, jugueteando con la arena, pero demasiado mayor como para ponerse a construir ya castillitos de arena junto al mar.  No me faltaba ya picaresca por aquel entonces, y no tardé en dejarme caer cerca de ella cuando se acercó a un bar de la zona. Y todo lo que vino después fue tan perfecto, que no quiero acordarme para no sentirme triste por no poder repetirlo. » Continue reading “En la cala al pie del castillo, bajo la luna… en Tosa de Mar”

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