Parque Natural de la Sierra de Grazalema: Los pinsapos

Todavía recuerdo el viaje del instituto a ese lugar entre Cádiz y Málaga, con muchos pueblos pequeños con casas pintadas de blanco. Vamos la imagen de la Andalucía tradicional que tienen los muchos turistas que vienen sin conocer la realidad actual de esa tierra.

Allí, el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, fue donde pudimos ver algunos de los árboles más antiguos de Europa según nuestro profe de gimnasia, los pinsapos. Y según decía él también,  había que irse muy lejos de España para encontrar los parientes de esta rara especie. Más allá en los límites de Europa, en el Caúcaso.

Parque Natural Sierra Grazalema © flickr / maesejose

Además de los gigantes pinsapos, el encanto del parque natural de Grazalema, es que en él se podían ver esos pueblos blancos en los que la gente conoce todavía el nombre de los vecinos. Y donde salir con un rebaño de animales y con una gorra sigue siendo parte de la vida normal, y un pastor no es considerado un elemento folclórico del pasado.

Ubrique, que en aquellos entonces era un pueblo muy famoso por su torero, Jesulín de Ubrique, se nos abrió de par en par para mostrarnos los secretos de la marroquineria. No recuerdo ya el nombre de un hombre anciano que nos enseñó su taller tradicional. Aunque no entendíamos nada aquella artesanía, creo que muchos se nos quedó grabado a hierro el olor de aquellas pieles tan puras.

Pero en el albergue, caída ya la noche, muchos pensábamos en otros menesteres diferentes al conocimiento del medio natural. Y es que en esa época del pavo estábamos más interesados en conocernos a nosotros mismos, y la las chicas de la clase. Sin olvidar claro que era la época del nacimiento del botellón, Y había que rendir pleitesía a la borrachera adolescente :)

Y así entre paseo y paseo por los pinsapos y el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, con sus trochas, sus vereas y fuertes desniveles,  pasaron unos días inolvidables para el que esto escribe.

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