Nuestro viaje a Berlin
En el tedio del verano, y entre web y web de viajes baratos, decidimos espacaparnos a Berlin ese verano. No había un motivo especial, podría haber sido París, Londres, Roma.
No queríamos ni playa ni montaña en esa ocasión. Y por eso sí había un motivo para Berlin, era la más barata. Y también muy famosa por la fiesta nocturna. Así que nos pusimos también a buscar el alojamiento más barato: los amigos de los amigos. Al final recordé a uno de esos amigos erasmus que estudiaba en Berlin. Conicidos a los que los llamamos “amigos” porque salimos varias veces juntos de fiesta y los tenemos conectados al Facebook. Vamos, los amigos de toda la vida
Pero la idea resultó bien. Tuvimos alojamiento de gratis, y además un guía que nos enseñó los rincones más secretos de Berlin, mejor que cualquier viaje organizado hubiera sido.
Y ya que estábamos en Berlin, había que comer las famosas salchichas del lugar, y fue en un lugar a espaldas de la Puerta de Branderburgo, donde nos pusimos hasta la coronilla de salchichas y cervezas de las diferentes regiones del país
También estuvimos por los alrededores de Berlin, visitando ciudades como Postdam, y pueblos. Estándo en Oranienburg nos enteramos de que allí había un campo de concentración que se podía visitar, Sachsenhausen. Y resulta que allí, cerca de Berlin, la capital de la II Guerra Mundial, había habido también españoles encerrados. Y sorpresa la mía, cuando nos enteramos que el presidente de la II República Francisco Largo Caballero había pasado por allí también.
Pasamos 6 días en Berlin, y fue una experiencia muy buena. Otro día os sigo contando. Hay muchas cosas que ver allí. Aunque especialmente arte contenporáneo y alternativo, y cosas relacionadas con la historia reciente del país, que es muy emocionante cuando uno está de cerca.
Un aviso: en Berlin no hay puertas de control en el metro. Pero sí muchos controladores que van de incógnito dentro de los trenes. Y las multas por no comprar el billete son gordas!

