La Dresden del Elba

Dresden es esa preciosa ciudad que está indisolublemente unida a un río, el Elba, que le da ese encanto y esa atmósfera romántica inigualable. No es por casualidad que muchos la llamen la Florencia del Elba.

Ese río que atraviesa la ciudad de Dresden, y esos largos puentes se lanzan de un lado a otro de la ciudad, le dan un carácter mágico, que se puede disfrutar especialmente en verano. Si no habeis tenido la oportunidad de ver una puesta de sol desde los puentes del Elba en Dresden, es una experiencia que no os podeis perder.

Florencia del Elba © flickr / ♠ le maxdresden © flickr / ♠ le max

Aunque precisamente, esta belleza ha causó polémica el año pasado, al serle retirada a la ciudad de Dresden por parte de la Unesco la mención de Patrimonio de la Humanidad, debido a la construcción de un nuevo puente, que según el organismo internacional destruía la armonía del entorno.

Más allá de ese pequeño conflicto, Dresden es una ciudad de referencia en Europa, con cantidad de turismo y un ambiente universitario juvenil comparable a pequeñas y bonitas ciudades españolas como Salamanca o Granada.

Lo que marca sin duda a esta ciudad, es lo relativo a la historia. El hecho de haber sido masivamente bombardeada a finales de la Segunda Guerra Mundial, es una cuestión que marca de forma contundente la historia reciente de Dresden. De hecho, el 13 de febrero, aniversario del bombardeo, viene siendo una fecha de gran confrontación política, ya que movimientos neonazis intentan tomar la ciudad en “homenaje” a las víctimas.

Sin duda, es una mezcla de curiosidad y respeto el hecho de ver ante nosotros Dresden, sabieno que fue destruida y después reconstruida. Y la verdad es que hay que fijarse bien, porque muchos edificios pueden pasar fácilmente por los originales. El trabajo de reconstrucción ha sido realmente bueno.

Una ciudad precisa, bohemia, con un ambiente muy interesante.  Os recomiendo que vayais en cuanto tengais oportunidad. Porque lo bueno, cuando se hace famoso cambia rápidamente. Se puede decir que la fama mata. Esperemos que eso nunca le ocurra a Dresden y su río.

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