Amor en París
Esta es la historia de un fin de semana en París. Un fin de semana que duró como un segundo, pero se quedó grabado para la eternidad.
La conocí en Burdeos, justo cuando llegué a la ciudad, en una de esas estúpidas fiestas de estudiantes donde siempre se repiten los mismos tópicos. La conversación se desarrolló con naturalidad, y me comía con sus ojos. Rápidamente nos escapamos de allí y acabamos enredados en entre las sábanas de su cama.
Pocos días después me llamó proponiéndome marchar a París con ella durante un fin de semana. Sus jefes la habían mandado a de “visita” a París, para un trabajo de trámite. Entregar unos proyectos a los señores de la gran ciudad. Mandar a la chica de acento de alta universidad y labios carnosos siempre añadía un plus a la posibilidad de seducción de los clientes.
Era al principio del verano, y no tenía mejor cosa que hacer que dejarme engatusar por aquella niña rica que se quería entretener un poco con el aventurero sureño. Poco a poco los roles irían cambiando, y las pretensiones de cada uno irían lejos de las pretensiones iniciales cuando iniciamos esa aventura en París … Pero eso es otra historia que no toca hoy
No sé si París es en realidad la ciudad del amor, tal y como tanto se dice. En realidad allí había mucho más cemento, caras tristes y problemas sociales, que lo que se puedan llamar escenas románticas espontáneas. Eso sin tener de encuenta al esperpento de los miles de turistas que van todos a los mismos sitios, a la misma hora, a hacer las mismas cosas tontas que se pueden encontrar en las guías turísticas sobre París…
Pero nosotros hicimos algo muy diferente. Ella, me metió en un taxi, me enseñó París por la ventanilla, y no paramos hasta llegar a Nanterre. Me enseñó unas llaves. Pertenecían al despacho de una asociación izquierdista a la que había pertenecido antes de terminar la carrera y empezar su práctica en el gabinete. Allí dentro aprendí muchas cosas que nunca había podido imaginar aprender en la universidad. Y todo ello en un curso intensivo de solamente un fin de semana…
Para mí, París es y será el nombre de unos días pasados e irrecuperables que no olvidaré jamás. Y poco que ver con el mayo del 68 o con el amor de película bobalicona
[IMG Capital del amor © flickr / Al Ianni]



