Granada, maravilla de la humanidad
Las calles de Granada son un lugar que rezuma magia, nostalgia y alegría al mismo tiempo.
Granada es una ciudad que me maravilla. Es uno de esos sitios, que cuanto más visitas, en lugar de cansarte, te gusta más y te hace volver una y otra vez a seguir descubriendo rincones y gentes.
Basta empezar el paseo junto al Hospital Real, en una noche de primavera o verano y ver esas luces de colores tan coquetas que desprende la fuente de los Jardines del Triunfo. Después pasear hacia la Calle Elvira pasando por la Puerta Elvira. Sin duda unos de los rincones más mágicos de Granada.
Por qué no, echarse unas tapas por allí, ya sea en los típicos sitios turísticos, o en una de las tabernas más escondidas y castizas, como por ejemplo el bar Arcoiris, con su pescaito frito inolvidable. Después encarminarse a la Granada árabe: la calle de las teterías hacia el barrio del Albaycín.
La Granada árabe
El Albaicín es la parte de Granada en la que el tiempo cambia de ritmo, con su mezcla de trazados en sus calles de la época árabe de la ciudad, junto con los grafitis más modernos de submundo alternativo que se da allí cita. Un bar por aquí de bohemios, un carmen por allá de ricos. De todo cabe en el Albaicín, que se levanta frente a la enorme Alhambra, en un conjunto que parece casi imposible que siga existiendo hoy en día en la Europa del siglo XIX.
Y seguimos por sus callejas, sorteando placeta a un lado, plaza a otro, aljibe por aquí, carmen por allá, hasta que nos encontramos frente a un monte más alto: el Sacromonte de Granada. Con sus chumberas, sus casas blancas, sus cuevas, y sus gitanos, una mezcla inolvidable de saber vivir, disfrutar de la noche y olvdarse del mundo de las oficinas y el estrés de las grandes ciudades.
Y más adelante la montaña, y los caminitos, para aquellos a los que les gusten los pueblos blancos, y las aventuras del campo sin carretera. O si no, vuelta atrás bajando por el Paseo de los Tristes, hacia Plaza Nueva y dejarse relajar por el suave sonido del río…
Por las noches, nada que decir que no se sepa, fiesta, fiesta y más fiesta, en una de las ciudades referencia para los estudiantes y erasmus de toda Europa.










