Archive for January, 2010

Tapas en la ciudad de los estudiantes

Las tapas de Granada, como la sidra El Gaitero, son famosas en el mundo entero. El por qué no está muy claro, pues tapas hay también en otras ciudades. Debe ser porque a la tapas se añade el buen ambiente y la fiesta interminable de la famosa ciudad estudiantil.

La historia popular de la tapa, se encuentra dividida en diferentes opiniones: unos dicen que las tapas surgen con un rey que las impuso como forma de evitar la borrachera masiva de los soldados en los bares. Otros que dicen que fue ese mismo rey en Cádiz que pidió que le pusieran algo encima de la copa para que no le entrara arena en ella, y el tabernero le puso un plato con comida, y de ahí nacería la idea de la tapa.

Pescaito frito gratis © flickr / birasuegi

Hay tapas para todos los gustos y bolsillos, porque son gratis! Tapas para estudiantes hambrientos, grandes y con calidades diferentes. Son las frecuentes en los bares de los barrios con alta proporción de estudiantes, como los Pajaritos, la Chana, el Zaidín, o Calle Elvira o Camino de Ronda.

También tapas para buenos paladares, más pequeñas pero a modo de degustación de la cocina tradicional, en los bares del centro, por la zona del ayuntamiento y la catedral, y el barrio del Realejo.

Tapas en forma de bocata con lomo, de tortilla, de carne en salsa, de deliciosos crepes vegetarianos, de arroces, de pastas variadas, de frituras.

Siempre que me dejo caer por Granada me doy un paseo guiado por la tapas más que los monumentos. Y es que la carne es débil… Después de la ciudad, siempre se puede dar un paseo por el barrio árabe, el Albaycin, o coger el coche y buscar los pueblos de las montañas en la Alpujarra. Y ahí, aunque esta vez sí pagando, podemos degustar las tapas del cielo: el jamón puro de montaña. Famosos son los de Trávelez, y no por causalidad. Y después, para hacer la digestión, a la playa.

Pero de eso ya os contaré otro día, que con este tema se me está haciendo la boca agua y me voy corriendo a la cocina a prepararme un par de tapas! :)

Y es que Granada lo tiene todo, no se pueden quejar estos granadinos!

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Parque Natural de la Sierra de Grazalema: Los pinsapos

Todavía recuerdo el viaje del instituto a ese lugar entre Cádiz y Málaga, con muchos pueblos pequeños con casas pintadas de blanco. Vamos la imagen de la Andalucía tradicional que tienen los muchos turistas que vienen sin conocer la realidad actual de esa tierra.

Allí, el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, fue donde pudimos ver algunos de los árboles más antiguos de Europa según nuestro profe de gimnasia, los pinsapos. Y según decía él también,  había que irse muy lejos de España para encontrar los parientes de esta rara especie. Más allá en los límites de Europa, en el Caúcaso.

Parque Natural Sierra Grazalema © flickr / maesejose

Además de los gigantes pinsapos, el encanto del parque natural de Grazalema, es que en él se podían ver esos pueblos blancos en los que la gente conoce todavía el nombre de los vecinos. Y donde salir con un rebaño de animales y con una gorra sigue siendo parte de la vida normal, y un pastor no es considerado un elemento folclórico del pasado. » Continue reading “Parque Natural de la Sierra de Grazalema: Los pinsapos”

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Lira, el chapapote y la cucharilla del café

Corrían aquellos tiempos en que la política del país se hallaba un poco enquistada, por decir de alguna manera. Y ocurrió el desastre que colmó la gota del absurdo, o al menos llenó el vaso casi hasta rebosar.

Lo peor vendría después. Se hundió el Prestige y todo se llenó de una mancha negra, a la que las gentes del lugar llamaron chapapote. El gobierno decía que no pasaba nada, que todo iba a tener una solución rápida y que nadie debía preocuparse demasiado. De otra manera muy diferente pensaban los ciudadanos de las zonas costeras afectadas, como ese pequeño pueblo con tanto encanto llamado Lira, cuya vida empieza y acaba en el mar.

Prestige chapapote © flickr / Paulo Brandão

A pesar del aviso de las autoridades para que no fueran más voluntarios a retirar el chapapote porque se suponía que ya se encargaban de ello miles de profesionales, unos pocos nos propusimos hacer oídos sordos y presentarnos allí con un autobús lleno de universitarios porque sabíamos que seguían haciendo falta muchas manos más. Y así era la realidad.

Solamente con llegar a las playas de Lira y echar un vistazo, rápido se entendía. El Prestige había soltado chapapote como para llenar muchas veces el depósito de miles de coches . ¿Y qué nos encontramos los voluntarios? Que no había organizada ningún tipo de sistema logístico digna de ser así llamada. Era tan triste ver a varias decenas de estudiantes sacando chapapote con cucharillas del café, arriesgando su salud, sin que se les aportara el material necesario…

Pero junto al recuerdo de esa tristeza, jamás se me borrará tampoco de la memoria la hospitalidad de los habitantes de Lira, que tras las largas jornadas de trabajo en la playa, siempre tenían una mirada de agradecimiento y una actitud siempre amigable en el bar y en la organización del alojamiento.

Y esa iglesia al fondo, encaminándose hacia el agua, con esa forma de enterramiento tan distinta a las tierras del sur, también confería un espíritu muy especial al pueblo.

Aquella playa, mezcla de nostalgia y pureza, ahora debe ser tan otra, plena de belleza y vida. Qué pena que sitios tan especiales como estos tengan que hacerse famosos por catástrofes como aquella del petrolero Prestige, que aún duerme en las profundidades del algún lugar del mar…

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En la cala al pie del castillo, bajo la luna… en Tosa de Mar

“En la cala al pie del castillo, bajo la luna… te amé por primera vez” Podría bien ser la estrofa de una canción o parte de un poema… Pero se trata de una historia real, y ocurrió en Tosa de Mar.

A veces parece mentira que los sitios más famosos, sean en la práctica los más edificados y masificados. Es lo que ocurre con Lloret de Mar, hacia el norte de la costa catalana, la Costa Brava. Y que pequeñas joyas, como Tosa de Mar pasen más desapercibidas. Ahí entre las montañas, también con un turismo significativo pero no tan masivo se encuentra este pueblo tan agradable como tranquilo.

Castillo y la cala © flickr / VRoig

Nunca olvidaré mi verano allí con mis padres. No esperaba más que otro par de semanas de ver a algún que otro amigo de la temprana niñez e intentar buscar algún entretenimiento para no echar de menos la vidilla adolescente de Madrid. Pero ocurrió algo imprevisto. Y no podía ser otro sitio que ese pueblo, con esa pequeña bahía que parece esconder miles de secretos bajo sus aguas flanqueadas por las rocas y su coqueta playa.

Allí estaba ella, Inga, con sus padres. Aburrida, jugueteando con la arena, pero demasiado mayor como para ponerse a construir ya castillitos de arena junto al mar.  No me faltaba ya picaresca por aquel entonces, y no tardé en dejarme caer cerca de ella cuando se acercó a un bar de la zona. Y todo lo que vino después fue tan perfecto, que no quiero acordarme para no sentirme triste por no poder repetirlo. » Continue reading “En la cala al pie del castillo, bajo la luna… en Tosa de Mar”

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¿Quién dijo que en el desierto no hay playa?

Hoy os quiero hablar de uno de los sitios que desde que visité por primera vez, se quedaría grabado a sangre y fuego en mi memoria…

Y quién me podía decir a mí que tras horas de viaje, de aburrido paseo entre carreteras comarcales entre mares de plásticos invernaderos entre los desiertos de Almería, íbamos a terminar llegando a unas playas tan maravillosas como las del Cabo de Gata.

Parque Natural Cabo de Gata © flickr / untipografico

Dos lugares me impactaron totalmente. El primero, la playa de los Genoveses, con su agua perfecta, cerca de las montañas, sus dunas de arena… Naturaleza pura, sin construcciones alrededor. Cualquiera que haya estado por allí podrá dar cuenta de lo que se siente. De película.

Pero fue otra playa de la que me enamoré, la Cala de San Pedro. Basta con que os diga que la primera vez que llegué allí, fue tras una travesía nocturna de un par de horas por las montañas en oscuridad casi total, solamente guiados por la luz de la luna.

Y la recepción no pudo ser mejor. Llegar al final del camino y encontrarse un valle que baja hacia el mar, con un agua que refleja la luz de la luna… y qué sorpresa la nuestra, que al empezar en descenso, vino a nuestro encuentro una música lejana… Se trataba de “Breathe” de Pink Floyd. que provenía de la casa-bar de uno de los poquísimos habitantes del valle, que se pueden contar con los números de la mano.

No hay manera de expresar lo que sentí en ese momento. Parecía el cielo en la tierra. Más fuerte que algo místico. Era como la música celestial que suena en una catedral, pero versión hippie en campo abierto. Y los días siguientes, durmiendo simplemente en la arena, bajo la luz de la luna y la brisa del mar. Hay quien dice que dormir en la playa al raso no es cómodo. Pero creo que hay que probarlo para poder hablar.

Al disfrutar estos lugares,  es importante tener una idea muy clara siempre en la cabeza: dejar todo como uno se lo encontró. Eso quiere decir, no olvidar recoger toda la basura generada e intentar no alterar el medio natural de la zona. Y es que es mucho más importante cuando cada vez menos parques naturales de este tipo quedan para ser disfrutados… Y aviso para navegantes, no hay instalaciones de servicios, todo lo que viene de la naturaleza vuelve a la naturaleza, como nuestras madres nos trajeron al mundo :)

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